jueves, 3 de junio de 2010

la puerta rechinó como si nunca la hubieran abierto
ella entró
la puerta se cerró sola
la casa retumbó del golpe
las habitaciones eran grandes, blancas, el piso blanco también, con alguna salpicada de negro
me sentía más tranquila
más segura
pero seguía algo nerviosa, la casa era demaciado callada y demaciado limpia.

subí las escaleras, mis pasos hacían eco
encontré un cuarto
olía a unas hierbas extrañas, algo dulce, olía a tranquilidad
comencé a ver negro y
caí

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